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Mi artículo del mes y reseñas sobre narrativa extranjera e hispanoamericana

  • jesusgomezpi
  • 11 abr 2021
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: hace 12 horas

El artículo del mes (abril de 2026)


Neoespiritualismo

 

En estos últimos meses hay algunos medios de comunicación que han bautizado con el nombre de “monjamaía” al hecho de que desde hace un tiempo todo lo relacionado con la espiritualidad, está emergiendo sobre todo entre capas de población joven. Y quizá sea cierto que este fenómeno sea más o menos nuevo entre gente joven pero no en términos generales. Desde hacer ya algunos años hay un creciente interés por la espiritualidad, por el conocimiento y por las prácticas que desde diversas corrientes o tendencias proponen una búsqueda de la trascendencia y una incorporación de la dimensión espiritual del ser humano como una dimensión más que completa las otras dimensiones (cuerpo, mente) . En los últimos años se han multiplicado las propuestas y opciones de cultivar esta dimensión humana que va más allá del yo personal o psicológico. Se han puesto en valor las dimensiones esotéricas y místicas de religiones como el cristianismo o el islamismo y otras como el budismo o los planteamientos no duales del Advaita Vedanta indios se están extendiendo en publicaciones, congresos , cursos, etc. La psicología transpersonal se ha difundido igualmente mediante organizaciones (algunas con un carácter casi de multinacional) que están llegando a capas de la población más o menos considerables. En todo esto hay como no puede ser de otra manera, gente muy seria, competente y honesta junto con charlatanes de feria que buscan al calor de esta moda beneficios económicos rápidos y a ser posible suculentos.

De los charlatanes mejor no decir nada. Entre las personas serias y competentes se podrían citar a muchas . Llama la atención, por ejemplo, el caso de Pablo

D´Ors , excelente escritor reconocido por críticos literarios muy exigentes y autor de obras de gran calidad (Lecciones de ilusión, Andanzas del impresor Zollinger) dentro de una tradición de novela centroeuropea que él conoce bien. En su momento fueron obras unánimemente elogiadas dentro de círculos literarios, puesto que no es una literatura de consumo destinada a un público mayoritario, si bien algunas de sus novelas han tenido un recorrido comercial más que aceptable. Pero es que Pablo D´Ors, además de novelista ha escrito varios libros con un tono entre ensayístico y confesional que ha sido auténticos “best seller”. Baste el ejemplo de Biografía del silencio, precioso librito en el que muestra un proceso interior de transformación personal. Porque este autor además es sacerdote católico, fundador de la orden de Amigos del desierto y participante en numerosas tertulias, charlas, congresos y encuentros de todo tipo.

Este año he leído con gran interés algunas obras de dos poetas (Víctor Herrero de Miguel y Antonio Praena, el primero fraile y el segundo sacerdote) que han recibido varios premios de una gran exigencia literaria. De la mejor poesía que he leído en los últimos tiempos.

Y en los últimos meses este fenómeno del vamos a llamar “neoespiritualismo” está calando entre gente joven ayudado por el estreno y difusión de la película Los domingos (en el que una adolescente se plantea el ingreso en un convento) y la publicación del álbum de Rosalía “LUX” en el que la misma compositora e intérprete aparece vestida de monja. Si todo esto es algo serio o es solo una moda pasajera más dentro del sistema de producción y consumo de bienes, emociones, sentimientos, etc. en el que vivimos, solo lo podremos ver con el tiempo.

 







Páradais (2021) abarca dos de los grandes males que laceran México: la violencia hacia las mujeres y la desigualdad social. Una novela que explora los giros oscuros que el deseo y la ambición pueden tomar.


Fernanda Melchor (Veracruz, México, 1982) consiguió ser finalista del Premio Booker Internacional 2020 por la traducción al inglés de una magnífica novela, Temporada de huracanes (2017) con la que este Páradais guarda un mismo aire de familia. Ambos textos ejecutan una literatura sostenida en una oralidad violenta, crudísima y dolorosa que se atisba en un mundo socialmente descarnado. En 'Páradais' se trata de la vida física y psíquica de Franco Andrade y de su obsesión enfermiza por su vecina y se trata de los deseos de su compañero Polo por abandonar su trabajo como jardinero en una exclusiva urbanización. Pero decir esto es decir poco porque este texto, que deja sin aliento, no trata de conformar necesariamente una trama, que también, cuanto de aunar una brutal dicción capaz de sostener un clima constante de intimidación absorbente. Que los personajes atiendan a sus propias frustraciones (el torbellino sexual y fantasioso en la cabeza de Andrade y la pretensión imposible de salir de la rueda laboral de Polo) es lo de menos. Porque lo que prima es un ambiente de antigua fatalidad, de vértigo que se cumplirá, de vidas paralelas sofocantes y desgarradoras que no son épicas ni grandilocuentes, de hueco voraz que se nombrará, de oralidad perdida en la noche de los tiempos. Una novela sin paraíso y sin purgatorio en la que solo cabe decir que la vida mexicana de estos dos personajes camina a tumba abierta por un paisaje mental, espectral, sangrante y cuajado de lecturas políticas que este texto infernal proporciona a manos llenas para quien quiera recoger el guante. (Ricardo Baixeras)



Puede parecer un tópico, pero decir que esta novela de Padura es una radiografía de la Cuba actual es una definición muy apropiada. Una radiografía o un escáner, porque vemos, o leemos, o tocamos y sentimos la desesperanza, la ruina, la miseria, material y espiritual que atraviesa y corroe a todo un pueblo ya acostumbrado durante décadas, narcotizado y sin capacidad de reacción.

La trama descansa sobre un conjunto de relaciones familiares y de amistad y recoge desde el presente (2024) en el que uno de los personajes -Geni- va a ser liberado de la prisión, tras pasar 30 años, hasta un pasado que se remonta a los años 60, y casi al comienzo de esa revolución, a la postre tan nefasta para la isla y sus habitantes. Recorremos varias trayectorias vitales entrelazadas de varias generaciones de cubanos y asistimos a sus sucesivos y progresivos derrumbes vitales que en el caso de los dos protagonistas está suavizado y aminorado por un amor tardío y otoñal. Los personajes están diseñados con finura y acierto y con la suficiente profundidad psicológica para ser creíbles y potentes, y el conjunto de la trama se muestra bien hilada y coherente de principio a fin. Muy buena novela en conjunto; de las tres o cuatro mejores de su autor. Lectura muy recomendable. JESÚS GÓMEZ



Después de publicar Ir a La Habana (2024), un personalísimo homenaje a su ciudad natal, vuelve Padura a sus novelas de largo aliento, con las que, a su manera, está realizando una radiografía hipercrítica de la vida en su país bajo el decadente y agotado socialismo, por ejemplo en Personas decentes y Polvo en el viento. Padura, premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, también ha escrito un buen número de novelas policiacas protagonizadas por el detective Mario Conde, y es autor de una novela de culto muy valorada por la crítica, El hombre que amaba a los perros.

Morir en la arena tiene como hilo conductor el parricidio que Eugenio Bermúdez, Geni, comete en 1992. Treinta años después, está a punto de salir de la cárcel, con más de setenta años y ya gravemente enfermo. La noticia de su salida, inesperada, provoca un terremoto en sus familiares, su esposa Nora (que lleva décadas sin querer saber nada de él), su hermano menor Rodolfo, su hija Violeta y su sobrina Aitana, y un grupo de amigos que fueron compañeros en el instituto, como Pablo el Salvaje y Raimundo Fumero, ahora escritor, uno de los narradores de la novela y el mejor amigo de Geni.

Salvo Fumero y Aitana, la hija de Rodolfo, nadie quiere volver a verlo, aunque Nora y Rodolfo no están seguros de qué van a hacer. La salida de Geni de la cárcel lleva a todos ellos a pensar en sus vidas fracasadas, en sus miedos a tomar decisiones valientes y en la constatación de que en sus vidas “escasean tantas cosas, incluida la esperanza”. Todos ellos arrastran vidas derrotadas que los han llevado a refugiarse en el alcohol como remedio a su desesperación y a obsesionarse con tener unas vidas sexuales plenamente activas, la única actividad que aparece descrita profusamente en la novela, con algunos pasajes de un detallismo muy explícito.

Padura realiza un gran trabajo al reconstruir las complejas y espinosas relaciones que mantienen entre ellos, especialmente con Fermín, el padre de Geni y de Rodolfo, una persona violenta, alcoholizada, que les hizo la vida imposible. Esto le sirve al autor para hace balance de la vida de los miembros de su generación, que al comienzo de la Revolución apoyaron los sacrificios que llevaba consigo el camino hacia el paraíso comunista y que, poco a poco, han ido viendo cómo se apagaban sus entusiasmos, sometidos a una flagrante y progresiva pobreza material y una humillante derrota social. En las “Advertencias y agradecimientos” que el autor incluye al final de la novela, se explica el argumento está inspirado en un suceso real muy cercano, convenientemente ficcionado, y que los personajes que aparecen en la novela proceden todos de su mundo y de su experiencia personal.

En el repaso de estas vidas derrotadas y vencidas aparecen múltiples referencias a la reciente historia de Cuba. Por ejemplo, Geni, a quien apodaban Caballo Loco por sus frecuentes ataques de ira y violencia, pasó cuatro años trabajando como obrero especializado en una fábrica de la República Democrática de Alemania (donde fue testigo directo de la caída del Muro de Berlín y sus consecuencias); Rodolfo fue alistado para participar en la guerra de Angola, de la que regresó en 1987 para ingresar en una clínica psiquiátrica tras una experiencia traumática. Pero también se describen situaciones muy contemporáneas, como la obsesión de buena parte de la población por abandonar el país (en los últimos cinco años, lo ha hecho el 10% de la población) y el creciente peso que tienen en la isla diferentes religiones, especialmente la santería afrocubana (que practica con mucho éxito económico Humberto, el hijo de Fumero).

Padura, como ya ha demostrado en sus grandes novelas, maneja con soltura las variantes de la novela social y costumbrista, aunque en esta ocasión quizás la novela esté algo hinchada en su desarrollo. Todo rezuma realismo y verosimilitud en las vidas de estos personajes anclados a un turbio pasado que les ha condicionado, por inseguridad y miedo, también el presente. El lamentable contexto social y político todavía les ha hundido más, pues ahora tanto Nora como Rodolfo, con unas pensiones ridículas, salen adelante con las ayudas que les envían sus hijas, que viven fuera de su país. Aunque lo han pensado, no han tenido la fuerza necesaria para empezar una nueva vida fuera y se han limitado a seguir viviendo sin ninguna fe en nada. “Un día de mierda… Bueno, otro más en este país de mierda que se va a la mierda”.

Adolfo Torrecilla

 
 
 

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